Un poco de Historia...Hace algún tiempo, ciertos rituales acompañaban la llegada de un nuevo miembro a una
familia, pero poco a poco el protagonismo del plano biológico fue desnaturalizando el
nacimiento, hasta encontrarnos hoy con un aumento en el riesgo obstétrico y en los
requerimientos de intervención médica altamente especializada.
En marzo de 1991 un equipo de psicólogas inicia su tarea en una maternidad. Y el
primer interrogante fue ¿cuál deberá ser el rol de un psicólogo en una maternidad?
A partir de ese Programa de Atención al niño pequeño y su familia, a través de la
Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, comienza a gestarse en el
Hospital Materno Infantil Ana Goitía de Avellaneda el equipo de Psicología Perinatal.
El Psicólogo Perinatal pretende recuperar el espacio de la palabra en la maternidad,
atiende la emergencia, y en este contexto las intervenciones psicológicas no responden
sólo al modelo asistencial sino también preventivo.
El trabajo interdisciplinario entre los Servicios de Obstetricia, Neonatología y
Psicología Perinatal que se fue dando construyendo con el paso del tiempo dio lugar a la
apertura de nuestros espacios de intervención:
- Unidad de Terapia Intensiva Neonatal
- Salas de Internación Conjunta Madre-bebé
- Consultorios Externos de Pediatría
- Consultorios Externos de Obstetricia
El trabajo parte de la demanda interna de la Institución y se realiza junto a los médicos,
en un intercambio mutuamente enriquecedor.
Esta modalidad de inserción requiere una ruptura del encuadre clásico. Es preciso
recuperar la palabra de quien sufre, ya sea en el pasillo del Hospital, en la sala de parto,
en las consultas médicas.
Los sucesivos intercambios con el equipo médico, y los resultados del trabajo a lo largo
de estos años, permitieron la consideración de los aspectos psicológicos previo al alta
médica . Y poco a poco, desde los Servicios surgían preguntas tales como: ¿podrá
cuidar esta mamá a su bebé? ¿Le dará la medicación? ¿Lo traerá a control? ¿Lo
alimentará? ¿Estará preparada para llevarse a su bebé después de dos meses de
internación? ¿Le damos el alta?
Los inicios de un nuevo dispositivo: acompañando el maternaje.
Gonzalo de 1 mes de vida ingresa a la Unidad de Cuidados Intensivos presentando una
desnutrición extrema, sucio, débil y casi no responde a los estímulos. Rocío, su mamá,
de 25 años, no presenta signos de alarma ni ha registrado la disminución del peso de su
bebé. Es traída por una vecina.
Y nuevamente la pregunta del equipo médico: ¿pueden hacer algo con esta mamá?
¿Hacemos la denuncia al juez por abandono? Si le damos el alta, ¿volverá en peores
condiciones? ¿Morirá?
Sabemos que en Francia y en otros países de Europa existen Unidades de Protección
Materno Infantiles, lugares preparados para la internación de la díada con dificultades
en el establecimiento del vínculo. Este modelo nos llevó a pensar la posibilidad de
incorporar Acompañantes Terapéuticos para estos casos, lo cual generaría la formación
de un nuevo dispositivo adaptado a las condiciones y posibilidades de nuestro contexto
social.
La idea inicial fue la formación de un equipo que comenzara esta experiencia a partir
del caso de Gonzalo y Rocío, para luego poder transferirla a esos otros espacios de
intervención.
En una primera etapa se trabajó con los médicos la necesidad de que tanto la mamá
como su bebé permanezcan en la Institución para que las acompañantes comenzaran su
trabajo allí, y luego se continúe la tarea en la casa de la paciente.
Esto generó todo tipo de sensaciones, comentarios y preguntas, tanto en el equipo de
salud como en las acompañantes. Estaban junto a la mamá en la Sala, en Cuidados
Intermedios cuando atendía a su bebé, cuando escuchaba el informe del médico, etc.
“¿Qué hacen estas chicas al lado de Rocío? ¿Por qué no agarran al bebé lo bañan y le
dan la mamadera, no se dan cuenta que ella no quiere?”, preguntaban las enfermeras, los
médicos, incluso otras mamás que tenían a su bebé internado.
Todo el equipo atravezaba momentos de incertidumbre, y junto a los sentimientos que
generaba la presencia de este caso en la cotidianeidad del trabajo de cada guardia, un
nuevo espacio se estaba gestando, y el acompañante vivía estas escenas junto a la
mamá.
Ella se sentía juzgada, cuestionada como madre, señalada como incapaz de cuidar a su
bebé, y así se sentía el equipo de acompañantes frente a los profesionales del servicio.
¿Para qué están si no “hacen nada”?
Así lo expresaba una de las acompañantes en su crónica:
“Estoy ansiosa por comenzar la mañana, al entrar al hospital me encuentro con la
Asistente Social quien me comenta diversas situaciones que observó en Rocío... que
no cuida al bebé, que no lo baña, que se queda dormida y las enfermeras deben ir a
despertarla para que alimente al bebé... Yo la escuchaba y comencé a imaginar lo
triste que sería tener una mamá así, pero a la vez me generaba mucha bronca que
hable así de Rocío, sentí la necesidad de protegerla. Por otro lado me preguntaba,
¿qué sentirá Rocío?
Me dirijo a Neonatología y al ingresar me encuentro con Rocío al lado de la cunita
de su bebé. Había mucha gente mirándonos. Se acerca una enfermera y le indica
que bañe a su bebé ahora que llegué yo. Que lo bañe como ella le enseñó. Vamos a
la habitación a buscar los elementos para bañar a su bebé. Sus compañeras de
cuarto nos miran. Mientras Rocío me habla, casi sin parar y mirándome fijo a los
ojos, siento que ella me dice “vos estás acá sólo para mí”. Yo me siento invadida,
tanto por sus palabras como por su mirada.
Volvemos a Neonatología, se acerca a la pileta y abre la canilla. Cuando el agua
comienza a salir me pregunta si está bien así para bañar a Gonzalo porque para
ella está bien. Yo asiento. En ese momento sentí una gran necesidad de explicarle
cómo hacerlo, cómo hacerlo bien, quería preparar la pileta y agarrar al bebé, pero
también sentía que Rocío me pedía que la acompañe a pesar de sus fallas. ¿Iba a
ser yo capaz de tolerarlas?
Toma al bebé y una enfermera se acerca. Le dice que lo está bañando mal, que
primero tiene que llenar la pileta, preparar el agua y luego desvestir al bebé y
agrega que mire lo que está haciendo que el bebé ya está tomando frío.
Pude observar el malestar de Rocío frente al reto de la enfermera, para mí fue el
momento de mayor angustia.”
La especificidad del Acompañante Terapéutico Perinatal surge no sólo del nuevo
encuadre de la Psicología sino también de acompañar la “danza” de la interacción,
siendo testigos de una interacción real, imaginaria y fantasmática entre dos seres que
llegan al encuentro de manera distinta: uno de los miembros experimenta por primera
vez los cuidados maternos y el otro revive los cuidados tempranos propiciados por su
propia madre en el aquí y ahora con su bebé.
Cuando hay graves perturbaciones en el vínculo como en el caso del ejemplo, el
Acompañante Terapéutico Perinatal será testigo en el día a día de las reiteradas fallas de
la atmósfera perinatal inicial de la mamá y del desamparo del bebé, y encarnará
entonces a aquella “madre suficientemente buena” de Winnicott, con su doble
función: real y metafórica.
Dará una presencia continua, delicada, sensible y vulnerable, pero a la vez resistente.
El Acompañante Terapéutico Perinatal se identificará con las necesidades del bebé, pero
no iniciará una acción, sino que poco a poco su presencia predecible y confiable
estimulará el impulso creativo de una mamá que está dando los primeros pasos en este
nuevo encuentro.
Acompañará un proceso de maternaje. Y este nuevo vínculo permitirá en la mamá el
despliegue de aquellas necesidades tempranas insatisfechas que la madre ha
experimentado, y todo esto en una puesta en escena en la cotidianeidad.
Siguiendo a Winnicott, si en los comienzos de la vida las fallas de quien nos tiene que
“sostener” se producen reiteradamente nuestro desarrollo será deficitario.
Acompañar este proceso de maternaje implica incluir la “prevención” en nuestra
práctica, ya que hay un bebé que está comenzando a dar los primeros pasos en la vida.
Con relación al desarrollo de Gonzalo, el trabajo de las acompañantes junto a la
terapeuta fue muy importante.
El desarrollo psicomotor y la inteligencia del bebé eran evaluados periódicamente y
desde allí se brindaban las indicaciones claras y precisas sobre el área a estimular.
De esta manera cada acompañante, a partir de sus conocimientos sobre el desarrollo
infantil fue elaborando técnicas y estrategias para una intervención adecuada, que no
implica la estimulación desde el afuera, de aquellos aspectos que el adulto considera
insuficientemente desarrollados o faltantes en el niño, sino la organización de
condiciones externas facilitadoras para que puedan emerger las condiciones y
posibilidades internas de Gonzalo.
Tomemos otro caso, el de María de 37 años. Transita un embarazo de 15 semanas y se
le ha diagnosticado “anencefalia”.
El caso de María nos enfrentaba tanto al equipo de salud como al Acompañante
Terapéutico a sensaciones de pérdida y de vacío, de incertidumbre, en un contexto
donde se escuchaban repetidamente las siguientes palabras de los médicos: “no hay
nada por hacer”. Nos mostraba a una mamá albergando la imagen terrorífica de un hijo
sin posibilidades de vida.
El tiempo transcurrido desde el diagnóstico de anencefalia hasta el nacimiento del bebé
era la línea que unía la vida con la muerte. El Acompañante se encontraba con la difícil
tarea de ser testigo de esa muerte, lo cual generaba sensaciones de impotencia,
frustración y tristeza.
La tarea del equipo dio lugar a un proceso que permitió el pasaje de la vivencia de
albergar un “monstruo” a la posibilidad de pensarlo como un “feto discapacitado”, por
el cual sí había cosas por hacer. Y el Acompañante “puso el cuerpo” junto a María
durante todo ese proceso.
Conclusiones: Existen sutilezas casi infinitas en la forma en que una madre se relaciona
con su bebé. El Acompañante Terapéutico Perinatal será parte de este complejo
fenómeno, y su presencia permitirá el despliegue de un juego que arroja luz frente a las
dificultades del establecimiento del vínculo entre la madre y su bebé.
El Acompañante Terapéutico Perinatal se transforma de este modo en una herramienta
fundamental del Psicólogo Perinatal.
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FUENTE: http://docs.google.com/viewer?a=v&q=cache:Qwek416mB9QJ:www.fileupyours.com/files/267354/El%2520acompa%25F1ante%2520terap%25E9utico%2520en%2520el%2520%25E1mbito%2520de%2520la%2520Psicologia%2520Perinatal.pdf+ACOMPA%C3%91ANTES+TERAPEUTICOS+EN+PERINATAL&hl=es&pid=bl&srcid=ADGEEShlKDgAdaYyCrf7PUazbk3xld07jPjkuOiIxS9WvJgizjefAkEPjKr8AdVZRsZs0sIYPoqZ7VlGrQuRU0d7PZ7wTdh8F-KJ0G3YKLm0dZxliJxFKrxS1Y5KdfrLSje3_5AUzdBT&sig=AHIEtbTZgQjUq87zpyEH5JjEil_Rw57xaw